martes, 7 de julio de 2015

EL ARTE DE CONVERTIR PROBLEMAS COTIDIANOS, EN TRASTORNOS MENTALES. GENyo*

“Convertimos problemas cotidianos
en trastornos mentales"

           ENTREVISTA | ALLEN FRANCES
Catedrático emérito de la Universidad de Duke, dirigió la considerada 'biblia' de los psiquiatras


Allen Frances (Nueva York, 1942) dirigió durante años el Manual Diagnóstico y Estadístico (DSM), en el que se definen y describen las diferentes patologías mentales. Este manual, considerado la biblia de los psiquiatras, es revisado periódicamente para adaptarlo a los avances del conocimiento científico. El doctor Frances dirigió el equipo que redactó el DSM IV, a la que siguió una quinta revisión que amplió considerablemente el número de entidades patológicas. En su libro ¿Somos todos enfermos mentales? (Ariel, 2014) hace autocrítica y cuestiona que el considerado como principal referente académico de la psiquiatría colabore en la creciente medicalización de la vida. DESCARGA EL DSM AQUI

Pregunta. En el libro entona un mea culpa, pero aún es más duro con el trabajo de sus colegas en el DSM V. ¿Por qué?

Respuesta. Nosotros fuimos muy conservadores y solo introdujimos dos de los 94 nuevos trastornos mentales que se habían sugerido. Al acabar, nos felicitamos, convencidos de que habíamos hecho un buen trabajo. Pero el DSM IV resultó ser un dique demasiado endeble para frenar el empuje agresivo y diabólicamente astuto de las empresas farmacéuticas para introducir nuevas entidades patológicas. No supimos anticiparnos al poder de las farmacéuticas para hacer creer a médicos, padres y pacientes que el trastorno psiquiátrico es algo muy común y de fácil solución. El resultado ha sido una inflación diagnóstica que produce mucho daño, especialmente en psiquiatría infantil. Ahora, la ampliación de síndromes y patologías en el DSM V va a convertir la actual inflación diagnóstica en hiperinflación.

P. ¿Todos vamos a ser considerados enfermos mentales?

Respuesta. Algo así. Hace seis años coincidí con amigos y colegas que habían participado en la última revisión y les vi tan entusiasmados que no pude por menos que recurrir a la ironía: habéis ampliado tanto la lista de patologías, les dije, que yo mismo me reconozco en muchos de esos trastornos. Con frecuencia me olvido de las cosas, de modo que seguramente tengo una predemencia; de cuando en cuando como mucho, así que probablemente tengo el síndrome del comedor compulsivo, y puesto que al morir mi mujer, la tristeza me duró más de una semana y aún me duele, debo haber caído en una depresión. Es absurdo. Hemos creado un sistema diagnóstico que convierte problemas cotidianos y normales de la vida en trastornos mentales.

Pregunta. Con la colaboración de la industria farmacéutica...

Respuesta. Por supuesto. Gracias a que se les permitió hacer publicidad de sus productos, las farmacéuticas están engañando al público haciendo creer que los problemas se resuelven con píldoras. Pero no es así. Los fármacos son necesarios y muy útiles en trastornos mentales severos y persistentes, que provocan una gran discapacidad. Pero no ayudan en los problemas cotidianos, más bien al contrario: el exceso de medicación causa más daños que beneficios. No existe el tratamiento mágico contra el malestar.

Pregunta. ¿Qué propone para frenar esta tendencia?

Respuesta. Controlar mejor a la industria y educar de nuevo a los médicos y a la sociedad, que acepta de forma muy acrítica las facilidades que se le ofrecen para medicarse, lo que está provocando además la aparición de un mercado clandestino de fármacos psiquiátricos muy peligroso. En mi país, el 30% de los estudiantes universitarios y el 10% de los de secundaria compran fármacos en el mercado ilegal. Hay un tipo de narcóticos que crean mucha adicción y pueden dar lugar a casos de sobredosis y muerte. En estos momentos hay ya más muertes por abuso de medicamentos que por consumo de drogas.

Pregunta. En 2009, un estudio realizado en Holanda encontró que el 34% de los niños de entre 5 y 15 años eran tratados de hiperactividad y déficit de atención. ¿Es creíble que uno de cada tres niños sea hiperactivo?

Respuesta. Claro que no. La incidencia real está en torno al 2%-3% de la población infantil y sin embargo, en EE UU están diagnosticados como tal el 11% de los niños y en el caso de los adolescentes varones, el 20%, y la mitad son tratados con fármacos. Otro dato sorprendente: entre los niños en tratamiento, hay más de 10.000 que tienen ¡menos de tres años! Eso es algo salvaje, despiadado. Los mejores expertos, aquellos que honestamente han ayudado a definir la patología, están horrorizados. Se ha perdido el control.

Pregunta. ¿Y hay tanto síndrome de Asperger como indican las estadísticas sobre tratamientos psiquiátricos?

Respuesta. Ese fue uno de los dos nuevos trastornos que incorporamos en el DSM IV y al poco tiempo el diagnóstico de autismo se triplicó. Lo mismo ocurrió con la hiperactividad. Nosotros calculamos que con los nuevos criterios, los diagnósticos aumentarían en un 15%, pero se produjo un cambio brusco a partir de 1997, cuando las farmacéuticas lanzaron al mercado fármacos nuevos y muy caros y además pudieron hacer publicidad. El diagnóstico se multiplicó por 40.

Pregunta. La influencia de las farmacéuticas es evidente, pero un psiquiatra difícilmente prescribirá psicoestimulantes a un niño sin unos padres angustiados que corren a su consulta porque el profesor les ha dicho que el niño no progresa adecuadamente, y temen que pierda oportunidades de competir en la vida. ¿Hasta qué punto influyen estos factores culturales?

Respuesta. Sobre esto he de decir tres cosas. Primero, no hay evidencia a largo plazo de que la medicación contribuya a mejorar los resultados escolares. A corto plazo, puede calmar al niño, incluso ayudar a que se centre mejor en sus tareas. Pero a largo plazo no ha demostrado esos beneficios. Segundo: estamos haciendo un experimento a gran escala con estos niños, porque no sabemos qué efectos adversos pueden tener con el tiempo esos fármacos. Igual que no se nos ocurre recetar testosterona a un niño para que rinda más en el fútbol, tampoco tiene sentido tratar de mejorar el rendimiento escolar con fármacos. Tercero: tenemos que aceptar que hay diferencias entre los niños y que no todos caben en un molde de normalidad que cada vez hacemos más estrecho. Es muy importante que los padres protejan a sus hijos, pero del exceso de medicación.

Pregunta. ¿En la medicalización de la vida, no influye también la cultura hedonista que busca el bienestar a cualquier precio?

Respuesta. Los seres humanos somos criaturas muy resilientes. Hemos sobrevivido millones de años gracias a esta capacidad para afrontar la adversidad y sobreponernos a ella. Ahora mismo, en Irak o en Siria, la vida puede ser un infierno. Y sin embargo, la gente lucha por sobrevivir. Si vivimos inmersos en una cultura que echa mano de las pastillas ante cualquier problema, se reducirá nuestra capacidad de afrontar el estrés y también la seguridad en nosotros mismos. Si este comportamiento se generaliza, la sociedad entera se debilitará frente a la adversidad. Además, cuando tratamos un proceso banal como si fuera una enfermedad, disminuimos la dignidad de quienes verdaderamente la sufren.

Pregunta. Y ser etiquetado como alguien que sufre un trastorno mental, ¿no tiene también consecuencias?

Respuesta. Muchas, y de hecho cada semana recibo correos de padres cuyos hijos han sido diagnosticados de un trastorno mental y están desesperados por el perjuicio que les causa la etiqueta. Es muy fácil hacer un diagnóstico erróneo, pero muy difícil revertir los daños que ello conlleva. Tanto en lo social como por los efectos adversos que puede tener el tratamiento. Afortunadamente, está creciendo una corriente crítica con estas prácticas. El próximo paso es concienciar a la gente de que demasiada medicina es mala para la salud.

Pregunta. No va a ser fácil…

Respuesta. Cierto, pero el cambio cultural es posible. Tenemos un magnífico ejemplo: hace 25 años, en EE UU el 65% de la población fumaba. Ahora, lo hace menos del 20%. Es uno de los mayores avances en salud de la historia reciente, y se ha conseguido por un cambio cultural. Las tabacaleras gastaban enormes sumas de dinero en desinformar. Lo mismo que ocurre ahora con ciertos medicamentos psiquiátricos. Costó mucho hacer prosperar la evidencia científica sobre el tabaco, pero cuando se consiguió, el cambio fue muy rápido.

Pregunta. En los últimos años las autoridades sanitarias han tomado medidas para reducir la presión de los laboratorios sobre los médicos. Pero ahora se han dado cuenta de que pueden influir sobre el médico generando demanda en el paciente.

Respuesta. Hay estudios que demuestran que cuando un paciente pide un medicamento, hay 20 veces más posibilidades de que se lo prescriban que si se deja simplemente a decisión del médico. En Australia, algunos laboratorios requerían para el puesto de visitador médico a personas muy agraciadas, porque habían comprobado que los guapos entraban con más facilidad en las consultas. Hasta ese punto hemos llegado. Ahora hemos de trabajar para lograr un cambio de actitud en la gente.

Pregunta. ¿En qué sentido?

Respuesta. Que en vez de ir al médico en busca de la píldora mágica para cualquier cosa, tengamos una actitud más precavida. Que lo normal sea que el paciente interrogue al médico cada vez que le receta algo. Preguntar por qué se lo prescribe, qué beneficios aporta, qué efectos adversos tendrá, si hay otras alternativas. Si el paciente muestra una actitud resistente, es más probable que los fármacos que le receten estén justificados.

Pregunta. Y también tendrán que cambiar hábitos.

Respuesta. Sí, y déjeme decirle un problema que he observado. ¡Tienen que cambiar los hábitos de sueño! Sufren ustedes una falta grave de sueño y eso provoca ansiedad e irritabilidad. Cenar a las 10 de la noche e ir a dormir a las 12 o la una tenía sentido cuando hacían la siesta. El cerebro elimina toxinas por la noche. La gente que duerme poco tiene problemas, tanto físicos como psíquicos. 

fuente: EL PAIS

PSICOLOGÍA CIENTÍFICA VS PSICOLOGÍA POPULAR. GENyo*

LAS COSAS COMO SON
Psicología Científica” frente a “Psicología Popular

Por Miriam Rocha Díaz



A continuación repasamos algunos de los aspectos que erigen a la Psicología como una disciplina rigurosa y científica, muy alejada de la imagen que muchas veces se tiene del quehacer psicológico a pie de calle.

1) Definición de lo que es “psicológico”:

A pie de calle el adjetivo psicológico suele hacer referencia a aspectos como “mental”, “intangible”, “inconsciente”… Todo ello tienes sus raíces en la visión popular que se ha ido transmitiendo de esta Disciplina, y termina por dar a la Psicología y a los temas de los que se ocupa, una apariencia espuria y de poca solidez, que nada tiene que ver con los fundamentos científicos que la sustentan y la erigen como disciplina que se ocupa de la explicación científica de la conducta humana. 

Eso es a lo que se dedica la Psicología, a explicar, predecir y modificar el comportamiento humano, desde la base de un conocimiento que  ha sido recabado durante décadas de aplicación de metodología científica. 

Por tanto, lo psicológico queda mucho mejor representado por adjetivos como:

Psicología científica “Comportamental”: La conducta humana es el objeto de estudio y aplicación de la Psicología.

“Aprendido”: Todo comportamiento humano, problemático o no, es aprendido.

“Operativizable/Objetivable”: Lejos de hablar de cosas intangibles, los problemas psicológicos de la gente no están en “su cabeza”, sino que aparecen en la interacción de la persona con su mundo, con sus circunstancias… y por tanto, pueden concretarse claramente estudiando el modo en que la persona se relaciona con su ambiente. Incluso aunque el problema esté relacionado con la forma de pensar y de interpretar la realidad, estas interpretaciones lo son en base a unas circunstancias y forman parte de cómo la persona se está comportando ante ellas.

2) Confusión entre lo “físico” y lo “mental”

Suele establecerse una dicotomía entre lo físico, lo biológico, lo orgánico… frente a lo “mental”, lo psicológico… Sin embargo, no es tanta la diferencia; no hablamos de conceptos tan alejados, sino más bien, relacionados. Nos referimos a partes de un todo global que es La Persona. 

Atendiendo a lo anterior, “Lo mental” se refiere en realidad, a lo psicológico, a lo comportamental, a lo que sentimos, pensamos, hacemos, decimos… No es nada esotérico ni nada que suceda al margen de nuestro cuerpo, de nuestro organismo, de lo físico. La conducta tiene una base biológica, que es precisamente la que la permite. 

No podríamos comportarnos, sin un organismo que “se comporte”. Y al mismo tiempo, éste comportarse en nuestro entorno, influye en lo físico, en nuestro organismo. Por lo que finalmente, “cuerpo” y “mente” o mejor dicho “lo orgánico” y “lo psicológico” están íntimamente relacionados. 

Para confirmarlo no tenemos más que fijarnos en nuestra propia experiencia: ¿Cuántas veces el estrés nos ha producido secuelas físicas (caída de pelo, erupciones cutáneas, malestar estomacal, bajada de defensas…)? y como éste, otros muchos ejemplos (Ej. Un trastorno de la alimentación tiene claras repercusiones físicas, sin que el origen de dicho trastorno sea orgánico). A la inversa también encontramos múltiples ejemplos: Padecer una enfermedad física crónica o incapacitante puede tener un coste psicológico importante (bajada del estado de ánimo, ansiedad, pensamientos de desesperanza que generan mucho abatimiento…).

 3) Explicación del problema Lega vs Científica:

La gente lega, normalmente explica los problemas considerados “psicológicos” en base a sus experiencias vitales previas, a lo que ha visto en su entorno, al saber popular (“Yo creo que lo que te está pasando es esto”, “A mi primo le pasó algo parecido”, “Si no hicieras esto, la cosa iría mejor”…) Aunque estas explicaciones y consejos pueden tener parte de razón y una clara función de apoyo y orientación, pueden ser muy inadecuados cuando se pasa por alto que no todos los casos son similares, y que no a todas las personas nos valen las mismas “recetas”.

Lo que origina y mantiene problemas aparentemente similares puede variar mucho de unas personas a otras y precisamente por esto, lo que les sirve a unos no les sirve necesariamente a otros. El gran peligro está cuando aquello que, con toda la buena voluntad nos recomiendan, contribuye a un agravamiento del problema, pues se parte de un desconocimiento absoluto de los procesos científicos que subyacen a la génesis y al mantenimiento de dicho problema psicológico (algo que sí conoce el profesional de la Psicología). Por tanto, no es de extrañar, que las recomendaciones derivadas de estas explicaciones basadas en la intuición y el “sentido común” de la gente, no sean más que eso, consejos y propuestas bienintencionadas, Muchas veces “palos de ciego” a la hora de intentar aliviar un malestar y solucionar un problema. Y cuando a la persona se le ha ido ya de las manos y el problema es grave y mantenido en el tiempo, el vaivén de consejos ya no sirve (cuando no lo empeora).

Un Psicólogo explica el origen y el mantenimiento de los problemas psicológicos en base a la existencia de unos Procesos de Aprendizaje que están experimentalmente demostrados a través de investigación de laboratorio.

Aquello que nos genera malestar tiene una causa que suele encontrarse en cómo la persona está respondiendo ante ciertos estímulos, personas o situaciones. 

Detrás de nuestras reacciones emocionales y fisiológicas, de nuestras actuaciones y de nuestras interpretaciones y formas de pensar, operan uno procesos de aprendizaje capaces de explicar todo ello. Esto es lo que se le escapa a los no-psicólogos, pero sin embargo, es la clave fundamental para diseñar procesos de solución del problema realmente eficaces. Así mismo, el psicólogo explica el problema de cada persona atendiendo a las características específicas de su caso, lo que hace aún más efectiva la intervención.

4) Propuesta de soluciones “intuitivas” vs. pautas y técnicas justificadas científicamente:

Como acabamos de ver, frente a las recomendaciones intuitivas del lego, basadas en el “saber popular” (“Deberías hacer esto o lo otro”, “A mi primo le vino bien”, “A mi me ayudó”…), el psicólogo diseña una intervención dirigida a modificar aquellos comportamientos problemáticos (actuaciones, formas de interpretar y pensar sobre las cosas, reacciones emocionales y fisiológicas) y lo hace de nuevo basándose en los ya conocidos procesos de aprendizaje, pero ésta vez, poniéndolos en marcha con el objetivo de promover cambios favorables en la persona. Para ello recurre a un conjunto de técnicas psicológicas, también avaladas científicamente, que ayudarán a poner en juego dichos mecanismos de aprendizaje en dirección a la modificación de conductas inadecuadas por otras más adecuadas y que no generen malestar. Esta intervención está perfectamente planificada y adaptada a las características específicas del caso, y se aleja mucho de ser un conjunto de consejos extraídos del sentido común. No responden a nada que se nos ocurra en ese momento, porque nos parezca adecuado o que puede dar resultado.

Con estos 4 puntos, esperamos haber arrojado algo más de luz sobre lo que es realmente la Psicología y lo que hacemos realmente los psicólogos, para que al menos, cuando una persona se anime a recurrir a un psicólogo clínico o sanitario, sepa que está en disposición de exigir toda la rigurosidad y herramientas que nuestra disciplina es capaz de poner a su disposición para el análisis y modificación de su problema.


Miriam Rocha Díaz es psicóloga del Instituto Terapéutico de Madrid, España.



Miriam Rocha Díaz (colegiada M-24220) es licenciada en psicología por la Universidad Autónoma de Madrid, donde lleva años colaborado en diversos proyectos de investigación de los departamentos de Psicología Biológica y de la Salud y de Psicología Social. Ha participado en diversos congresos y es autora y revisora de varias publicaciones en revistas de psicología. Es Máster en Terapia de Conducta por el Instituto Terapéutico de Madrid, donde actualmente ejerce su actividad clínica desde la Modificación de Conducta.Es también profesora del Máster en Terapia de Conducta y profesora honoraria del Prácticum de la facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid. Su labor clínica se ha venido desarrollando como psicóloga de adultos, adolescentes y niños en centros privados, abordando diferentes problemáticas; En el pasado ha colaborado en un Centro Psiquiátrico y en un Centro de Salud Mental de la Comunidad de Madrid y ha realizado también actividades de formación.

EMOCIONES, ESTADOS DE ANIMO E INTELIGENCIA EMOCIONAL. GENyo*

LAS COSAS COMO SON

Emociones, Estados de Ánimo e Inteligencia Emocional

Por Miriam Rocha Díaz



El modo en que nos sentimos no es azaroso, sino que responde a una serie de factores personales y del contexto que influyen y explican esa manera subjetiva de encontrarnos. Todo nuestro comportamiento, incluyendo la manera de sentirnos, reaccionar, actuar y pensar, es producto de nuestra interacción con el entorno, es decir no actuamos, sentimos o pensamos en el vacío, sino en respuesta a un ambiente en el que nos desenvolvemos, con el que participamos, y que por tanto, nos presenta situaciones y experiencias que no nos dejan indiferentes: interpretamos los hechos, nos emocionamos y actuamos ante ellos, y lo hacemos de un modo diferente según la persona.

Las respuestas emocionales y los estados de ánimo son resultado de nuestras vivencias cotidianas, pero aunque no lo creamos, nosotros jugamos un papel muy activo en la génesis de dichos estados emocionales, tanto los positivos como los negativos. ¡¡Esto es una buenísima noticia!! pues quiere decir que podemos tener cierto grado de control sobre ellos, es decir, podemos hacer cosas tanto para favorecer los estados de ánimo positivos, como para reducir o eliminar los estados emocionales negativos.

Qué son las emociones y los estados de ánimo

Una emoción es un modo subjetivo de sentirnos ante un hecho, situación o estímulo concreto. Tiene una duración limitada en el tiempo. Cuando estos estados emocionales se prolongan más en el tiempo (horas, días, temporadas…), hablamos de “Estado Anímico”. Para simplificar, los podemos clasificar en “Positivos” (Cuando la experiencia subjetiva es agradable, satisfactoria, relajante, placentera) y “Negativos” (La experiencia subjetiva es de malestar, sufrimiento, tensión, desagrado).

Cuál es el origen de nuestras emociones y estados de ánimo

Los estados de ánimo surgen como respuesta a nuestras experiencias con el entorno (las situaciones cotidianas, noticias recibidas, la actuación de las personas con las que nos relacionamos, las consecuencias de lo que nosotros mismos hacemos…), y pueden estar influidos por otras variables: La hora del día, el clima, la época del año, la alimentación, nuestro estado de salud, la calidad del sueño, el nivel de energía-cansancio. Éstas son variables que pueden ejercer algún efecto en nosotros.

Hay pocas vivencias cotidianas que nos generen una respuesta emocional neutra; suelen provocar en nosotros respuestas emocionales muy diversas, acordes con la situación (o con nuestro modo de interpretar la situación): Enfado, asco, sorpresa, relajación, alegría, tensión, ilusión, impaciencia… Y todos los matices y definiciones que cada persona pueda hacer.

La respuesta emocional es subjetiva, propia de cada persona

La respuesta emocional de cada persona ante un mismo hecho es muy subjetiva, pues depende de varios componentes: la respuesta fisiológica (ej. tensión muscular, presión en el pecho, “mariposas en el estómago”…), el componente cognitivo (la manera de interpretar los hechos y nuestras propias reacciones ante los hechos) y el componente motor (una determinada manera de actuar ante esos hechos). Según esto, nuestros estados emocionales o anímicos pueden reflejarse a través de lo que hacemos y decimos, a través de nuestro lenguaje verbal y no verbal… una sonrisa, un rictus tenso, un comentario pesimista, una lágrima, un discurso agresivo, un exceso de actividad motora… Todos ellos nos funcionan a nosotros o al resto como señales que ayudan a comprender nuestro estado de ánimo o el del otro y a elegir el mejor comportamiento en consecuencia. Solo hay que saber detectarlos e “interpretarlos”. De ahí que se hable tanto de la famosa “Inteligencia Emocional”.

 La “Inteligencia Emocional” y sus ventajas

El concepto de Inteligencia Emocional (IE) aparece en 1990 (Salovey y Mayer) y saltó a la fama gracias Goleman y a su libro “Inteligencia Emocional” (1995).Pese al “bombo” que se le ha dado, la Inteligencia Emocional no es ninguna cualidad especial que sólo tengan unos pocos, sino que hace referencia a un conjunto de habilidades importantes a la hora de manejar adecuadamente nuestras emociones o las de otros. 

Engloban: 

1) Detección de la emoción, 
2) Comprensión de la misma (saber interpretarla), 
3) Expresión adecuada (saber comunicarla) y 
4) Actuación para su regulación (saber cuál es la mejor manera de proceder ante dicha emoción).

Todas ellas son habilidades que se pueden aprender y ejercitar tanto a nivel individual como el terreno social y ello favorecerá un comportamiento más eficaz en nuestras relaciones interpersonales y en la regulación de nuestros propios estados. Pero cuidado, saber gestionar las emociones del resto no garantiza necesariamente que seamos buenos en la hora de gestionar las propias y a la inversa.

Entre sus muchas ventajas, entender nuestras emociones y las de los otros nos librará de muchos conflictos y discusiones innecesarias (ej. Si sabemos cuándo no es un momento adecuado para hablar con alguien o para sacar cierto tema), nos permitirá apoyar mejor a aquel que lo necesite (ej. Si sabemos detectar cuando alguien necesita un poco de apoyo, una palabra bonita, un beso o simplemente alguien con quien charlar…), pero sobre todo… Nos ayudará a conocernos mejor: A conocer lo que nos afecta, de qué modo nos afecta y cómo nos comportamos cuando nos sentimos de una determinada manera. El conocimiento sobre nuestras emociones y sus causas nos permitirá ejercer un mejor control sobre ellas.

Detectar nuestras emociones y sus causas para poder modificarlas

El primer paso para comprender nuestras emociones es aprender a detectarlas y localizar qué las genera. Sólo aprendiendo a detectar cuando nos sentimos bien o mal podremos conocer también cómo volver a generar esas emociones (en caso de que sean positivas) o qué hacer para prevenirlas o modificarlas (en caso de que sean negativas). 

Para ello podemos realizar un “Autorregistro”, que busca asociar las emociones con sus antecedentes.

¡Si te interesa puedes ponerlo a prueba tu mismo(a)! 

Anota durante una semana o dos la siguiente información justo en el momento en que experimentes (o experimente tu hijo-a-) una emoción positiva o negativa:

Día/Hora
Situación (Qué ha ocurrido para que me sienta así)
Qué Pienso (Qué me digo a mi mismo en ese momento)
Qué Siento (Descripción de la emoción o sentimiento subjetivo antes ese hecho o pensamiento)
Qué Hago (Cómo actúo)

Una vez recopilada la información podremos establecer relaciones sobre los sucesos y actividades y las emociones que provocan y no sólo eso, sino que seguramente nos daríamos cuenta de que en muchas ocasiones no son tanto los sucesos en sí los que provocan cierta emoción, sino nuestra manera de interpretar los hechos, lo que nos decimos a nosotros mismos, nuestros mensajes internos.

Este es el primer paso para poner en marcha estrategias para gestionar nuestras emociones.


Miriam Rocha Díaz es psicóloga del Instituto Terapéutico de Madrid, España.



Miriam Rocha Díaz (colegiada M-24220) es licenciada en psicología por la Universidad Autónoma de Madrid, donde lleva años colaborado en diversos proyectos de investigación de los departamentos de Psicología Biológica y de la Salud y de Psicología SocialHa participado en diversos congresos y es autora y revisora de varias publicaciones en revistas de psicología. Es Máster en Terapia de Conducta por el Instituto Terapéutico de Madrid, donde actualmente ejerce su actividad clínica desde la Modificación de Conducta.Es también profesora del Máster en Terapia de Conducta y profesora honoraria del Prácticum de la facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid. Su labor clínica se ha venido desarrollando como psicóloga de adultos, adolescentes y niños en centros privados, abordando diferentes problemáticas; En el pasado ha colaborado en un Centro Psiquiátrico y en un Centro de Salud Mental de la Comunidad de Madrid y ha realizado también actividades de formación.

lunes, 6 de julio de 2015

CONSEJOS DE ÉXITO PARA SER EXITOSO. GENyo*


Antes de los 20 años 

Se buen estudiante
Equivocate, equivócate y equivócate
Gana experiencia
Lo que importa no es para que empresa trabajas, sino que jefe eliges
Elegir un buen jefe hará la diferencia entre ser un ganador o un perdedor


Antes de los 30 

Elige alguien como tu modelo a seguir 
Trabaja en una empresa pequeña para que puedas aprender lo que significa pasión y sueños
Aprende a hacer cosas de muchas áreas a la vez
Si eliges trabajar en una empresa grande, aprende como son sus procesos y procedimientos
Comete muchos errores
No te preocupes por nada
Intenta todo lo que quieras y levántate, levántate cuando te caigas
Disfruta el show de ese momento de tu vida, porque nunca regresará


Entre los 30 y los 40

Entiende que en este periodo trabajas para ti mismo(a)
Es el momento preciso para emprender
Aplica en tu propia empresa los procesos y procedimientos aprendidos


De los 40 a los 50

Enfócate en lo que haces bien
Ya no cambies de área, es demasiado tarde
No inicies nada, puede que tengas éxito pero la probabilidad de falla es muy alta
Este es tu periodo de consolidación
Usa al máximo tu sabiduría, inteligencia, creatividad y capacidad de síntesis

De los 50 a los 60 

Trabaja para los jóvenes
Conviértete en asesor / consultor 
Elige a los jóvenes que continuarán mejor lo que tu hiciste
Confía en los jóvenes
Invierte en los jóvenes
Cuida a los jóvenes
Entrega la estafeta a los jóvenes

Al rebasar los 60

Invierte el tiempo en ti
Disfruta del sol
No cambies, intentes ni emprendas nada
Disfruta el viaje de la vida
Vive intensamente tu ultima milla


#soygenyo
www.genyo.org

domingo, 5 de julio de 2015

LA MEMORIA Y LA LOGICA FRENTE...A LA IMAGINACIÓN. GENyo*

Durante los últimos veinte años, todos los trabajos de certificación que bajo los criterios de la norma ISO 9000 se han venido realizando al interior de las empresas, han permitido impulsar la estandarización, procedimentación y automatización de actividades.

Es por eso que todo el trabajo que hoy pueda ser reducido a un guión, hoja de cálculo, fórmula o a una serie de pasos con respuestas específicas es considerado trabajo sin valor y se buscará sistematizarlo, subcontratarlo o realizarlo de la forma más sencilla y barata. De hecho, el mayor número de despidos están relacionados con empleos que también por esta causa han perdido valor. 

Las habilidades lógicas, lineales, secuenciales y analíticas asociadas por norma al hemisferio izquierdo, aunque siguen siendo necesarias, ya no son suficientes.


El surgimiento de empresas innovadoras como Google, Facebook o Amazon  están dejando ver que para sobresalir en la economía actual, se requiere capacidad artística, empatía, inventiva y pensamiento divergente, todas ellas características propias del hemisferio derecho. Ya no basta con mejorar continuamente el producto existente, el valor económico verdadero está en la creación e invención. Las personas dotadas de habilidades bastante acentuadas como las anteriormente mencionadas son fuertes candidatas a la satisfacción de las necesidades del mercado.

Como lo hemos venido publicando anteriormente, existe una gran laguna entre lo que es necesario en el mundo laboral y lo que se enseña en las escuelas. Mientras que los directores de escuela y maestros definen creatividad como algo asociado a la resolución “de problemas”, los empresarios la definieron como “identificación de varias soluciones".

Basta con ver como todos los problemas que se plantean en las tareas de escuela son definidos con precisión, pertenecen a una disciplina específica y tienen sólo una respuesta...la correcta. 

Aunque cada uno de nosotros disponemos de un potencial determinado (somos buenos en un área) a lo largo de todo nuestro periodo educativo se nos va encauzando por un mismo carril donde todos recibimos la misma información y los mismos principios. Recibimos una educación estandarizada donde no se permite evidenciar nuestras particularidades y nuestros dones. Una educación que prioriza la organización, el orden, la planeación y la obediencia más disciplinada. 

Ahora piensa en cualquier problema que hayas tenido en tu trabajo; probablemente fue necesario visualizarlo multidisciplinarmente, costó mucho trabajo definirlo, se plantearon varias respuestas y para acabarla de rematar, ninguna de ellas...era perfecta.

Llegó el momento de hacer un cambio y de empezar por nosotros mismos, por nuestros hijos. La vida casi nunca es lógica ni podremos encontrar la definición a nuestros problemas en los diccionarios ni en las enciclopedias.

Nuestro mundo es complejo y como tal, nos obliga a ser capaces de adaptarnos a dicha confusión avanzando más allá de lo ordinario o establecido. La realidad no es un todo que podamos definir con una etiqueta o con la explicación que enseñan en el colegio; el mundo está formado por pequeñas y diversas partes que nos aportan retos diarios que habremos de superar. 


Los menores con altas capacidades intelectuales tienen una interesante opción en GENyo*

GENyo* es la organización que identifica y encauza productivamente las altas capacidades de tu hijo(a). Danos la oportunidad de conocerte, podemos, queremos...ayudarte.


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jueves, 2 de julio de 2015

LA EDUCACIÓN CAMBIARÁ A MÉXICO PERO...¿QUE TIPO DE EDUCACIÓN? GENyo*

Todos los días leo un sinfín de publicaciones, la mayoría de ellas extraídas de otro lugar de la red y posteriormente pegadas en los muros, es decir, no escritas por la persona propietaria. De lo anterior deduzco que hay por lo menos dos tipos de internautas: los que escribimos ideas, producimos contenidos, tomamos fotografías, programamos sitios, brindamos servicios (o sea productores de contenido) y quienes solo usan o consumen los contenidos y se divierten con ellos (incluyo aquí a los jugadores de videojuegos)    

Yo te confío que dedico al menos una hora diaria a “aprender algo nuevo” de forma sistemática. Mi única premisa es que todo lo que aprenda no tenga que ver NADA con mi formación académica. Mis preferencias van desde astrofísica, arte, medicina general, psicología, drones, animación, astronomía, actuación, tocar guitarra, diseño arquitectónico y programación. De igual modo me gusta registrar todo lo que aprendo así como las fuentes que consulto para poder trazarme como objetivos escribir artículos, aplicar lo aprendido de forma práctica o escribir libros. 

Profundizando, todos los días leo, estudio e investigo de manera autónoma; es decir, dedico una buena parte de mi tiempo diario a educarme. Esta es una actividad metódica que me requiere un alto grado de autodisciplina y responsabilidad así como de saber identificar lo importante para sintetizar la información, conectar varios conceptos aparentemente diferentes, darle contexto a lo que aprendo, compartirlo y crear o generar NUEVO CONOCIMIENTO. 

Esta es mi manera personal de lograr el “lifelong learning” (educación a lo largo de mi vida), siendo mi registro de avances el portafolio de evidencias de como aprende un “autodidacta del siglo XXI”. No existe una sola escuela que pueda enseñarme todo lo que se y todo lo que aprendo.



La educación que se imparte en las escuelas es parcial, teórica y en poco tiempo queda...obsoleta. No es posible pensar que los egresados sean "productos bien terminados".

Adonde quiero llegar, es que aprender de manera autónoma es algo imprescindible porque en las empresas, en la escuela, en la vida todo cambia rápidamente; adaptarse y sobrevivir solo se logra cuando se aprende de forma permanente. Hasta de forma personal tanto los hobbies como los intereses y las cosas que nos apasionan cambian y evolucionan. Por eso es necesario actualizarse para continuar en ellos.

A esta capacidad autodidacta de aprender la considero una “Meta-habilidad” por que "aprender a aprender" aumenta y mejora la experiencia personal, además de que permite adaptarse a todo lo nuevo rápidamente, tanto en el trabajo como en la vida misma. Los autodidactas nos automotivamos, encontramos placer en aprender, tenemos interés declarado en una o muchas áreas del conocimiento, somos curiosos, nos movemos como sea para buscar y sabemos intuitivamente con quien, donde, como y cuando encontrar la información que necesitamos. 

La gran ventaja es que hoy por hoy tenemos acceso a toda la información que necesitemos. Nunca ha sido tan fácil tener “tan cerca” a expertos y comunidades de personas interesadas en lo mismo que nosotros. Los niños autodidactas son los que fácilmente despegan con el couching GENyo* de la misma forma en que aquellos que necesitan que mamá o papá les recite mil veces las cosas para memorizarlas; esos que poco a poco están volviendo dependientes y obedientes...están fritos.

¿Es más fácil ahora ser autodidacta? ABSOLUTAMENTE. 

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